Pastor’s Desk 07-14-2019

Niemoeller was a German Lutheran pastor who was arrested by the Gestapo and sent to a concentration camp in Dachau in 1938. Amazingly, he survived the prison camp experience and was set free by the Allied Troops in 1945. Out of that horrible experience, Niemoeller wrote these haunting words: “I Didn’t Speak Up….In Germany, the Nazis… came… for the Jews and I didn’t speak up because I wasn’t a Jew. Then they came for the trade unionists and I didn’t speak up because I wasn’t a trade unionist. Then they came for the Catholics and I didn’t speak up because I was a Protestant. Then they came for me… and by that time there was no one left to speak for me.” (Quoted in Dear Abby, Houston Post, January 31, 1990). The point is clear….We can’t bail out or run away. We can’t detach ourselves and stand to the side. We can’t ignore the troubles of the world. We can’t just wait around expecting someone else to roll up his sleeves and correct the situation for us. If we are to live in the Spirit of Christ, we have to face the problems and deal with them redemptively. ——————————————————————- There is a respectable lawyer in Albert Camus’ novel, The Fall. He is walking in the streets of Amsterdam one night and hears a cry. A woman has fallen into the canal and is crying for help. Then the thoughts come rushing through his mind. Of course he must help, but…a respected lawyer getting involved in this way? What would the implications be? ….what about the personal danger? After all, who knows what has been going on? By the time he has thought it through, it is too late. She has drowned. He moves on, making all kinds of excuses to justify his failure to act. We would have done better, we tell ourselves, and yet all around us are people in need. Not just physical needs — emotional needs can be more devastating than physical needs. The most serious disease in America today, according to many experts, is loneliness. Many of us could hear cries for help right in our own neighborhood, if we would listen — or in our own families. Why do we not listen? “Do this and live,” said Jesus. ——————————————————————- In the spring of 1998, there was a story in the news about a fifteen-year-old boy who bled to death just 35 feet outside the emergency room doors of a Chicago hospital. It seems that the teenager was an innocent bystander who was hit by a bullet when gang members started shooting at each other. After he was shot, friends of his managed to carry him to just outside the hospital, where they left him. But apparently the bleeding youth was left there unattended for 25 minutes because it was against hospital policy for doctors or nurses to go outside the building to treat anyone. Instead, they had to wait for an ambulance to arrive to transport him inside. By the time they finally got him into the hospital, the boy was dead. They were more interested in not getting into trouble violating hospital policy than they were in saving a young man’s life!

Fr. Joseph Antony Sebastian
St. Joachim Church
21255 Hesperian Blvd Hayward, CA, USA 94541
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Niemoeller fue un pastor luterano alemán que fue arrestado por la Gestapo y enviado a un campo de concentración en Dachau en 1938. Sorprendentemente, sobrevivió a la experiencia en el campo de prisioneros y fue liberado por las tropas aliadas en 1945. De esa experiencia horrible, escribió Niemoeller. estas inquietantes palabras: “No dije nada … En Alemania, los nazis … vinieron … por los judíos y yo no hablé porque no era judío”. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí … y en ese momento ya no quedaba nadie para hablar por mí “. (Citado en Dear Abby, Houston Post, 31 de enero de 1990ft. El punto está claro … No podemos escaparnos ni huir. No podemos separarnos y estar a un lado. No podemos ignorar los problemas del mundo. No podemos simplemente esperar a que alguien más se suba las mangas y nos corrija la situación. Si vamos a vivir en el Espíritu de Cristo, tenemos que enfrentar los problemas y tratarlos de manera redentora. —————————————————————————– Hay un abogado respetable en la novela de Albert Camus, The Fall. Él está caminando por las calles de Ámsterdam una noche y escucha un grito. Una mujer ha caído en el canal y está pidiendo ayuda. Entonces los pensamientos vienen rápidamente a su mente. Por supuesto que debe ayudar, pero … ¿un abogado respetado involucrado de esta manera? ¿Cuáles serían las implicaciones? …. ¿Qué pasa con el peligro personal? Después de todo, ¿quién sabe qué ha estado pasando? Para cuando lo haya pensado, ya es demasiado tarde. Ella se ha ahogado. Sigue adelante, poniendo todo !po de excusas para jus!ficar su incapacidad para actuar. Nos hubiéramos hecho mejor, nos decimos a nosotros mismos y, sin embargo, a nuestro alrededor hay personas necesitadas. No solo las necesidades tisicas, las necesidades emocionales pueden ser más devastadoras que las tisicas. La enfermedad más grave en Estados Unidos hoy en día, según muchos expertos, es la soledad. Muchos de nosotros podríamos escuchar los gritos de ayuda directamente en nuestro vecindario, si quisiéramos escuchar, o en nuestras propias familias. ¿Por qué no escuchamos? “Haz esto y vive”, dijo Jesús. —————————————————————————– En la primavera de 1998, hubo una no!cia en las no!cias sobre un niño de quince años que murió desangrado a solo 35 pies de las puertas de la sala de emergencia de un hospital de Chicago. Parece que el adolescente era un espectador inocente que fue alcanzado por una bala cuando los miembros de una pandilla comenzaron a dispararse entre sí. Después de que le dispararon, sus amigos lograron llevarlo justo afuera del hospital, donde lo dejaron. Pero al parecer, el joven que sangraba se quedó allí desatendido durante 25 minutos porque estaba en contra de la polí!ca del hospital que los médicos o enfermeras salieran del edificio para tratar a alguien. En su lugar, tuvieron que esperar a que llegara una ambulancia para transportarlo dentro. Para cuando finalmente lo llevaron al hospital, el niño estaba muerto. ¡Estaban más interesados en no meterse en problemas violando la polí!ca del hospital que en salvar la vida de un joven!

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