Pastor’s Desk 12-15-2019

Nathaniel Hawthorne was an American writer. When he died in 1864 he had on his desk the outline of a play he never got a chance to finish. The play centered around a person who never appeared on stage. Everyone talked about him. Everyone dreamed about him. Everyone waited for his arrival. But he never came. All kinds of minor characters described him. They told everybody what he would do. But the main character never appeared. –The Old Testament is something like Nathaniel Hawthorne’s play. It too ended without the main character’s putting in an appearance. Everyone talked about the Messiah, everyone awaited his arrival. But he never came in the Old Testament period. In today’s reading, we hear Isaiah describing what the Messiah would do by bringing salvation to all mankind. Today’s Gospel tells us that when the real Messiah came, even the last prophet and the Messiah’s herald, John the Baptist, could not believe that he was the expected Messiah. (Mark Link S. J. in Sunday Homilies) —————————————————————- Consider the story of one young man. He was often sick as a baby. He was always small, puny some would say. As a youth he was always frail and delicate. He was not able to play sports with the other boys his age. Eventually he entered the ministry. But his health was so fragile, he was unable to serve his growing congregation. Amazingly, he did not dwell on his troubles. In fact, his spirit soared. His only real complaint was the poor quality of the hymns of his day. He felt they did not convey hope and joy. Someone challenged him to write better ones. He did. He wrote over 600 hymns, most of them hymns of praise. When his health collapsed completely in 1748, he left one of the most remarkable collections of hymns the world has ever known. His name was Isaac Watts. In a few weeks we will be singing one of his most famous hymns, “Joy to the World!” Isaac Watts discovered joy in his life because he knew that God would never desert him. He was able to live his life with all sorts of health problems, feeling close to God and Jesus. He had joy deep in his heart. (Timothy J. Smith; quoted by Fr. T. Kayala). ——————————————————————— A man who thought he was John the Baptist was disturbing the neighborhood, so for public safety, he was committed. He was put in a room with another crazy one. The new inmate immediately began his routine, “I am John the Baptist! Jesus Christ has sent me!” The other guy looked at him and declared, “I did not!” ———————————————————- On a Sunday morning, he couldn’t get out of bed. The pastor’s mother who was on a visit to see his son tried to get him out of bed, but to little avail. She shouted up the stairs, “Get up!” and he shouted down the stairs, “No!” Then she shouted again, “Get up!” and he shouted down, “Why should I, I am so tired. Can I not take one day off?” She said, “Well, first of all your breakfast is ready, secondly this is the third Advent Sunday, and thirdly you’re the Pastor and you have to say three Masses today.The whole church is waiting for you!”

Fr. Joseph Antony Sebastian
St. Joachim Church
21255 Hesperian Blvd Hayward, CA, USA 94541
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Nathaniel Hawthorne fue un escritor estadounidense. Cuando murió en 1864, tenía en su escritorio el bosquejo de una obra que nunca tuvo la oportunidad de terminar. La obra se centró en una persona que nunca apareció en el escenario. Todos hablaron de él. Todos soñaron con él. Todos esperaban su llegada. Pero él nunca llegó. Todo !po de personajes menores lo describieron. Les dijeron a todos lo que haría. Pero el personaje principal nunca apareció. –El An!guo Testamento es algo así como la obra de Nathaniel Hawthorne. También terminó sin que el personaje principal apareciera. Todos hablaban del Mesías, todos esperaban su llegada. Pero él nunca vino en el período del An!guo Testamento. En la lectura de hoy, escuchamos a Isaías describiendo lo que el Mesías haría al llevar la salvación a toda la humanidad. El Evangelio de hoy nos dice que cuando vino el verdadero Mesías, incluso el úl!mo profeta y el heraldo del Mesías, Juan el Bau!sta, no podía creer que él fuera el Mesías esperado. —————————————————————————– Considere la historia de un joven. A menudo estaba enfermo como un bebé. Siempre fue pequeño, insignificante dirían algunos. De joven siempre fue frágil y delicado. No podía prac!car deportes con los otros niños de su edad. Finalmente ingresó al ministerio. Pero su salud era tan frágil que no pudo servir a su creciente congregación. Sorprendentemente, no se detuvo en sus problemas. De hecho, su espíritu se disparó. Su única queja real fue la mala calidad de los himnos de su época. Sin!ó que no transmi#an esperanza y alegría. Alguien lo desafió a escribir mejores. Él hizo. Escribió más de 600 himnos, la mayoría de ellos himnos de alabanza. Cuando su salud se derrumbó por completo en 1748, dejó una de las colecciones de himnos más notables que el mundo haya conocido. Se llamaba Isaac Wa$s. En unas semanas cantaremos uno de sus himnos más famosos, “¡Alegría al mundo!” Isaac Wa$s descubrió la alegría en su vida porque sabía que Dios nunca lo abandonaría. Pudo vivir su vida con todo !po de problemas de salud, sin!éndose cerca de Dios y de Jesús. Tenía alegría profunda en su corazón. (Timothy J. Smith; citado por el P. T. Kayala). —————————————————————————– Un hombre que pensaba que era Juan el Bau!sta estaba molestando al vecindario, por lo que, por seguridad pública, estaba comprome!do. Lo pusieron en una habitación con otro loco. El nuevo recluso comenzó inmediatamente su ru!na: “¡Soy Juan el Bau!sta! ¡Jesucristo me ha enviado!” El otro !po lo miró y declaró: “¡No lo hice!” —————————————————————————– Un domingo por la mañana, no podía levantarse de la cama. La madre del pastor que estaba de visita para ver a su hijo intentó sacarlo de la cama, pero fue en vano. Ella gritó por las escaleras, “¡Levántate!” Y él gritó por las escaleras, “¡No!” Entonces ella gritó de nuevo: “¡Levántate!” Y él gritó: “¿Por qué debería hacerlo? Estoy tan cansado”. ¿No puedo tomarme un día libre? “. Ella dijo:” Bueno, en primer lugar su desayuno está listo, en segundo lugar este es el tercer domingo de Adviento, y en tercer lugar usted es el pastor y !ene que decir tres misas hoy. ¡Toda la iglesia te está esperando!

Fr. Joseph Antony Sebastian
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